Cuando Los Relojes Marcan Las Doce

¿Dónde se cuecen los sueños del dios dormido? Cantaré canciones de versos ancestrales en medio de la cacofonía de la vida, que ahuyenta, destruye las inmediaciones de todo este espacio etéreo que me rodea. El ciclo del reloj no se detiene, corre descontrolado... esa es tu misión: Vivir conmigo el momento cuando el Reloj Marca las Doce.

jueves, 14 de noviembre de 2013

Las Ganancias del Hijo Equivocado

H
ace ya mucho tiempo desde que el tirano descansará sobre los ideales de una sociedad corrompida por el odio, por el olvido y acariciada por la desidia de miles de ilusiones que se convirtieron en miles de carcajadas, que a puerta cerrada, salían de las bocas de los más altos cargos del poder del emperador.
El poder que éste ejercería años antes, se vería eclipsado por los deseos propios de surgir por entre las masas, de ser el hombre sin sombra, el candidato perfecto para llegar a ejercer un poder “justo y transparente” a toda la población que se conglomeraba, celebrando, su coronación luego de ejercer intentonas fallidas, en teoría, pero eficaces en la ejecución del plan trazado originalmente.
Un emperador “redentor de los pueblos y usurpador de las minorías comerciales” de aquel entonces, era lo que se necesitaba dentro del seno de la sociedad, un hombre con talante y de decidido orden para gobernar a los pueblos que viven sumidos en la ignorancia de no saber que cometen el peor error en mucho tiempo: apoyar al emperador equivocado.
Lo que el pueblo no sabe de este nuevo emperador, es que viene cargado con ideologías fuera de contexto y que no comprende que los tiempos han pasado, demostrando que el modelo de régimen que pretende implementar a las masas no es más que un intento fallido, con el fin de emular un poder “equitativo”, donde los que tienen el poder se quedarán con las mayores ganancias y el pueblo irremediablemente se sumirá en una profunda crisis, donde no habrá ninguna vuelta atrás fácil. Y es en la muerte de nuestro emperador “inmortal” donde nos centraremos para contar la amarga historia de un pueblo, que tristemente caminó de la mano de un poder espurio hacia el desfiladero.

LOS ANTECEDENTES

El palacio aquella tarde permanecía en total silencio, como si hubiera sido abandonado por completo. Los sirvientes quedaron como testigos inmutables de los acontecimientos que aquella mañana habían sorprendido a los dueños del poder, a los usurpadores de la libertad que años antes se vivía en el Reino, por lo que entre los esclavos se vislumbraba una sonrisa cómplice, algo antagónica debido a las circunstancias, pero reflejaba la ínfima ilusión de recuperar su libertad. Nadie se atrevía a caminar por delante del lugar donde ahora, se aglomeraba una alegría disfrazada de una tristeza inexplicable de los altos cargos del Imperio. Aun nadie debía saber nada, por lo menos hasta haber preparado al siguiente Emperador, el pequeño hijo pródigo, que ahora se recostaba en un enorme sillón mientras gotas de sudor perlaban su frente, reflejando la preocupación y el miedo que ahora se reflejaba en su rostro, mientras los pensamientos se agolpaban en su cabeza y se multiplicaban con el paso del tiempo, todo se resumía en simples palabras: ¿Y qué hago ahora?
El hijo mayor, peleaba incesantemente con los dos asesores-controladores del anterior Emperador, su padre. El emperador nunca confío en lo que su hijo menor pudiera ser o hacer, siempre le consideró en última instancia para algo, pero sus dos asesores, lograron que éste accediera a dejarle el trono a la hora de su muerte. El hijo mayor por consiguiente no dejaba de reclamar el trono, algo que para los asesores era imposible, pues sabían que de llegar éste al poder, les echaría del imperio y se sumirían en la oscuridad hasta el fin de sus días.
El hijo menor, sin saber nada del manejo de un imperio, y menos de política alguna, accedió al trono, persuadido por el deseo ficticio del pueblo por él, que los dos ancianos le habían comentado. Los ancianos disimularon su alegría al morir el emperador pues sabían que aun el poder estaría en manos de ellos. Una nueva era comenzaba en el reino y ellos debían asegurarse de seguir mandando bajo el antifaz del hijo menor.
Igual sabían que el pueblo enceguecido seguiría apoyándolos bajo la premisa de: “Un gobierno justo, libre y transparente como lo hizo mi padre, pues su memoria y su legado seguirán estando vigentes por la eternidad”.

LOS HECHOS

La sucesión se hizo de forma rápida, de manera que no hubiera objeción alguna y al hijo mayor se le convenció de guardar silencio prometiéndole que él tendría mayor poder que su hermano, el podría gobernar a costa del otro.
El hijo menor aceptó y siguió la pantomima que los dos ancianos asesores consintieron con los demás dirigentes del imperio. El pueblo se dividió por completo: algunos apoyaban al emperador entrante, y otros simplemente rechazaban la legalidad del traspaso del poder. Los enfrentamientos entre bandos no se hicieron esperar, originando hechos lamentables, tanto como el lamento inexpugnable con el que vivía el hijo menor. No se sentía digno de llevar tal carga, era demasiado para él, simplemente no podía hacerlo, pero los dos ancianos al ver esta reacción contraria al plan original, intervienen una vez más, vendiéndole ideales baratos que años antes habían poseído al difunto emperador. Los ancianos le ayudarían a gobernar…
Entre ellos dos, la malicia crecía y se sentían satisfechos con el logro obtenido: un nuevo títere, para poder sobrevivir en medio de ese mar bravío que se les avecinaba, representado por el pueblo.
Las ilusiones detrás de una campaña en conmemoración del antiguo emperador, crearon nuevas ilusiones en parte del pueblo que apoyaba el nuevo mandato y por el contrario, sembró dudas en otra parte de la población. Nadie podía aún darle la confianza a este hombre disfrazado de emperador.
El colapso del gobierno se acentuó a medida que los días pasaban, los simpatizantes sabían que ya no era lo mismo, que era algo fingido. El nuevo emperador no sabía cómo gobernar y cómo calmar a las masas sedientas de nuevas reformas para su bienestar.
El pueblo ya se cansaba del desgobierno y la desautoridad que representaba este nuevo personaje en el gobierno, ya no convencían sus ganas por gobernar y de buscar el bien de los demás, solo el suyo propio y el de sus allegados. Los ancianos miraban callados como el plan se caía a pedazos y el pueblo despertaba del ensueño revolucionario que ellos vivieron por tantos años. A los ancianos no les quedaba tiempo para restablecer el orden. Habían escogido al hijo correcto que resultó ser el equivocado, por no elegir al que les quitaría del poder. Se encontraron en aquella disyuntiva elemental. Se habían equivocado con el pueblo, ya su régimen adornado se había caído y con ello, el triste títere veía desde el palacio cómo se había quedado sólo frente a la extensa llanura que había dejado la explosión social en contra de los “enemigos” del pueblo. Él había acrecentado el tornado, ahora veía con las manos entrelazadas, orando a cualquier entidad que lo salvara ya que no conseguía como detener al pueblo, que ahora huracanado, tomaba poco a poco el orden y el poder.
Aquella tarde, se colocó de pie, caminó con la cabeza baja y salió por una puerta lateral del palacio, pensando que sus ganancias fueron las pérdidas de su padre, el desastre que ahora sucedía frente a sus ojos había sido ocasionado por el fallido gobierno de su antecesor. Siguió caminando maldiciendo su suerte y al destino que le había tocado, el desespero le transformaba el rostro. Miró una vez al cielo para ver si un escueto soplido de viento, le tranquilizaba los sentidos, pero vislumbró a la lejanía lo temido, corrió huyendo, mientras en voz baja pedía a su deidad, no ser arrastrado por el tornado que su padre años antes había comenzado.

LA REALIDAD

El componente social en Venezuela, quizás en la realidad ficticia del gobierno de momento, se encuentra en su mayor apogeo, como táctica para no aceptar el gran fallo que supone las medidas erradas que han tomado durante los primeros catorce años de gobierno y durante el nuevo periodo presidencial, que sigue las doctrinas y lineamientos fallidos del socialismo que, frente a los problemas de la sociedad venezolana, se muestra airoso pero que en su realidad, se mantiene atado de pies y manos frente a la injerencia extranjera ejercida por el gobierno cubano. Para ningún venezolano es secreto, la influencia recibida de Cuba, como forma de mantener en el poder a cualquier individuo capaz de seguir destruyendo la economía y la composición social a cambio de algunos fondos mal habidos.
La conmoción social que ahora vive la sociedad venezolana encuentra su auge en las malas políticas económicas impuestas por el gobierno de turno. La desesperación en el seno familiar  se denota por sobre todas las cosas, debido al alto grado de disconformidad en cuanto a la calidad de vida que experimentan sus componentes en los distintos escenarios de la vida diaria. Siendo la familia una de las bases de nuestra sociedad, se puede fomentar un desequilibrio dentro de ésta en general. Heinz Dieterich, considerado el padre del llamado “Socialismo del Siglo XXI”, expone su preocupación por la pérdida del componente social venezolano, basándose en los errores cometidos por el gobierno, creando un sentimiento de abandono y ansiedad dentro los individuos que deriva en una sociedad desestructurada y desestabilizada, pero nunca dejando que el capitalista, distando de algún personaje concreto, consiga la simpatía del colectivo y enterrando en el pasado el modelo socialista.
En nuestra economía, ya bastante deteriorada, mayormente con el valor de la moneda que representa un ínfimo valor en relación al dólar, el modelo socialista no deja de ser el que fuese originalmente expuesto por Karl Marx, este socialismo impuesto en Venezuela, no dista de ser diferente al original. Analizando nuestra sociedad, a partir de un enfoque sistémico, demuestra el desequilibrio del colectivo por ser un todo, pero a la vez ser un nada. La consciencia colectiva recurre al mecanismo de evasión de la realidad puesto que si el componente social hubiera sido manejado desde un punto distante y organizado, las pérdidas económicas hubieran sido mucho menores.
El gobierno no distingue, por mucho, el desasosiego que padece al día de hoy la sociedad venezolana. El discurso manejado por el presidente muestra una antítesis a lo propuesto, creando incertidumbre y confusión en el individuo, que día a día lucha con la economía que se maneja en el país, con una de las inflaciones acumuladas más altas del mundo, con la preocupación frecuente, con la duda de si habrá los productos básicos que necesita, puesto que, siguiendo el modelo socialista, la producción queda en manos de un pueblo incapaz de encontrar por sí solo, la forma de producir su economía y por ende su evolución. Las empresas fueron despojadas de sus legítimos dueños y echadas al olvido y al abandono, dichas empresas deberían producir lo que la sociedad necesita, pero no se ven cambios, el pueblo espera por el gobierno y el gobierno espera que el pueblo reaccione, estando atados de manos, por lo que se cae en esta confusión entre estos dos grupos, acercándonos más al pueblo, vemos dos grupos sociales que  luchan día a día, mano a mano. Uno por salir y producir su propia economía estable sin seguir el modelo socialista que consideran inútil para el resurgimiento de ésta, y por otro lado, está el grupo que opina que esperando por el gobierno y su producción espuria podrán subsistir y se podrá levantar el pueblo sin ellos ser parte del capital social necesario para el cambio,  por lo que entre estos dos grupos enfrentados, y estos a su vez enfrentados con el gobierno, se crea un desconocimiento total entre las partes, donde nadie dispone hacer algo. En este punto es donde volvemos a tocar el tema de la conmoción social  que experimenta Venezuela, por la desinformación, el mal gobierno, las malas políticas económicas y sociales desarrolladas, todas al margen de un modelo político fallido que, aunque le cambien el nombre y lo adornen con nuevas variables, será el mismo modelo desestructurado que fomenta la libertad del individuo dentro del silencio y la obediencia. Es por eso que “Las Ganancias del Hijo Equivocado” es una analogía de los procederes errados del gobierno, bajo las premisas de un socialismo caducado y fuera de tiempo, las ganancias las cobramos la sociedad venezolana, sin saber que son las pérdidas de este gobierno fallido. Fuimos gobernados bajo un proceder distante de los slogans y políticas que se vociferaba en el seno gubernamental, por lo que ahora vemos las consecuencias, una economía pobre y desquebrajada, que deriva en miedos,  incertidumbre y ansiedad social, transformando a la sociedad en desconfiada e individualista, viéndolo desde un enfoque positivista de la realidad.

Fuentes consultadas:
Articulos 1 – 4. Heinz Dieterich. 2013. www.aporrea.org
Documentos y Articulos (En período comprendido entre Agosto y Octubre de 2013). Nelson Bocaranda Sardi. 2013. www.runrun.es
Capitalismo (Capitalismo Mercantilista, Capitalismo de Libre Mercado). David Richard. 1659. Fragmentos encontrados.
La Riqueza de las Naciones. Adam Smith.

Metodología Kaizen – Auzolan. Varios autores.

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