Cuando Los Relojes Marcan Las Doce

¿Dónde se cuecen los sueños del dios dormido? Cantaré canciones de versos ancestrales en medio de la cacofonía de la vida, que ahuyenta, destruye las inmediaciones de todo este espacio etéreo que me rodea. El ciclo del reloj no se detiene, corre descontrolado... esa es tu misión: Vivir conmigo el momento cuando el Reloj Marca las Doce.

miércoles, 28 de agosto de 2013

El Que Inventó Sus Sueños

Aún está grabada a fuego, en algún hueco de mi memoria, la calidez de aquel día donde las luces y las sombras de una cabeza sosegada hicieron una jugarreta al destino, una jugarreta al futuro.

Me quise ir del lugar donde estaba, pues ahora no te encuentro, ahora no te busco en ningún lado, pues solo quiero sentarme en un lado de la luna y esperar a ver si el lucero te encuentra y te trae hasta mí. Te he pensado como quien no quiere despertar de un descanso profundo de este amor que en mi corazón se vuelve incorrupto, se vuelve agua de cielo liquido.

Estoy vacío, sin sentimientos, pues tu eres mi cordura en esta locura de estar siempre sin ti, sin ti el sol no brilla en esta tormenta de olvido y tristeza en esta magna obra de dolor y melancolía, soy el que un día olvidó lo que era la vida, lo que era la cordura, lo que era real y lo que era ya un melancólico pasado.

Me vacié de toda esa agua salada que el desamor había traído a mí, como si fuera el canalla traidor que un día fui, sería Karma o sería infortunio pero del destino me vi colgado como si yo no fuera más que una pieza de un gran rompecabezas que nunca se terminaba de unir, simplemente era un fantasma el cual la vida me había convertido.

Y ya sin vida, y que de frio padece, solo necesito fotos tuyas para verte, que un beso tuyo caliente este invierno que en mi interior acontece, mi alma necesita de tu luz, de tu alma, de tu dulce agua que alimenta cada día este bandolero corazón que se llena de amor de contrabando, de dulzura de un abrazo fronterizo entre el olvido y la decepción, mi corazón se llena de un sinsabor que es estar sin ti.


Y sin embargo, hoy llegas y junto a mi te sientas, un viejo abrazo me devuelve el alma, me devuelve la vida, te soñé como estás hoy, dormida, y sin pensarlo borré la amargura de este corazón egoísta, soy el que algún día fue un esclavo sin dueño o un paria de una tierra que desterrado ahora vuelvo, como siempre con mi mirada triste y melancólica. Soy el hombre de la mirada triste, soy él que inventó sus sueños.

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